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Sobre el feminismo.

Camila Cordeiro

Yo tengo cosas sobre las que no escribo, me han preguntado mil veces sobre política, religión, derechos humanos o igualdad, pero no las publico. No es que no tenga una opinión, es que yo sí asumo que no le interesa a nadie porque todos están muy ocupados masturbando las propias leyendo sólo la misma opinión que ya tienen. Pero como el agua apesta en el estanque quieto de las personas sin contradicciones, me voy a contradecir y hacer una excepción. Si acaparo todo el odio de Internet, viviré con las consecuencias.

¿Los hombres y mujeres somos iguales?

Bueno, eso depende de en qué sentido se pregunte y con qué profundidad. Para mi es obvio que no hay dos personas iguales, ni los gemelos lo son. Como respuesta por defecto, las mujeres y los hombres no son iguales.

Para ejemplo, Rob y Julia. (personajes de “The Social Animal: The Hidden Sources of Love, Character, and Achievement by David Brooks”) .

Rob, asimila casi todo lo que tiene que saber a través de los ojos. Desde sus antepasados del Pleistoceno, los hombres tienen que lidiar con el hecho de que las mujeres no exhiben ninguna señal física (natural) de fertilidad disponible. Sus subconscientes tienen que suponerla con las señales más aproximadas que se han heredado como los rasgos que casi todos los hombres heterosexuales buscan en las mujeres con o sin darse cuenta: piel clara, labios carnosos, pelo brillante y largo, rasgos simétricos, distancias cortas entre nariz y barbilla y una proporción de aproximadamente 0,7 entre cintura y caderas.

Los hombres están biológicamente preparados para entretenerse mucho tiempo con lo visual y tardar en ahondar más allá de la primera impresión. Por esto, se les considera más superficiales. Probablemente, después quiera escuchar a Julia y saber sobre su personalidad, pero no puede hacer ambas cosas al mismo tiempo. Rob tiene la información organizada en grupos cerebrales, mientras piensa en el cuerpo de Julia no puede pensar en nada más.

David Buss analizó mas de 10mil personas de 37 sociedades y observó que los criterios de belleza femenina son prácticamente los mismos en todo el globo.

Las mujeres por su parte, les atraen los hombres de pupilas grandes, que sean algo más altos y algo más fuertes que ellas, pero en general tienen mucho menos claro lo que quieren físicamente hablando. Ello se debe a que las mujeres se enfrentaban en el Pleistoceno al fastidioso problema de que los bebes humanos requieren años para ser auto-suficientes y se veía obligada a elegir la pareja no tanto por la inseminación sino por el apoyo de seguridad ininterrumpido futuro. Sea quien sea en quién recaen los mayores costes, lo que siempre ocurre es que al que más le va a costar, resulta ser más selectivo a la hora de elegir

Marion Eals e Irwin Silverman (Universidad de York), han llevado estudios sobre los cuales las mujeres son más competentes que los hombres, entre un 60 y 70% más, con respecto a recordar detalles de una escena. A lo largo de los años Julia ha desarrollado toda una teoría de descartes potenciales, basados en malas experiencias anteriores. Por ejemplo puede descartar a un candidato sólo por llevar un decorado deportivo al recordar que un antiguo novio futbolista quería más a sus partidos que a ella.

Además, Princeton nos arroja un 70% de precisión con tan sólo ver imágenes fugaces para hacernos criterios de agresividad, competencia, fiabilidad… en una décima de segundo. Julia está usando todo el potencial de su radar en lo que Rob se acerca. Probablemente cuando se de cuenta, se sentirá hasta culpable por ello, pero su cerebro trabaja así, distinto. Rob no se sentirá culpable, los hombres poseen una resistencia a la culpabilidad más amplia.

¿Y qué tiene que ver la igualdad biológica?

Es el primer paso a acatar, algunas corrientes del feminismo opinan que la desigualdad biológica no vale para la especie humana. Suponen que la igualdad en el comportamiento de los sexos existiría por naturaleza y que es la cultura la que genera todas las diferencias (Capitulo 1 de A mind of her own; Buss 2011). Y al parecer, negar este pensamiento es ser anti-feminista.

Yo no soy feminista, anti-feminista tampoco. Animalista sí, por ejemplo. Considero que a los animales hay que defenderlos porque están en desventaja. Las mujeres no son inferiores, no están en desventaja, por tanto no creo que necesiten un líder o tratos especiales. (ver el vídeo antes de continuar)

No hay nada menos natural que un derecho, seas de el sexo que seas, si quieres algo has de ganártelo no exigir que te lo den porque te lo mereces. La mayoría hemos crecido en un mundo con derechos civiles básicos, para ambos sexos, y los que no son básicos, luchamos por ellos con las herramientas que tenemos ¿Que ambos sexos tienen herramientas diferentes? Es cierto, pero no por ello menos eficaces.

Por favor, no excuso las desigualdades y la violencia de género. Con todos mis respetos, afirmar que estoy excusando atrocidades que el ser humano comete porque mantengo que nuestro comportamiento está en parte biológicamente determinado, demuestra un importante grado de ceguera científica e histórica. Soy fundamentalmente humanista, yo no veo deleznable la violencia de género, veo deleznable válgase la redundancia, la violencia en general. Y así sucesivamente en todos los abusos que se te ocurran.

En el plano laboral, es verdad que las mujeres no están alcanzando la cima de sus profesiones. De 190 jefas y jefes de estado 9 son mujeres. Del personal parlamentario del mundo el 13%. En el sector empresarial, mujeres en la cima en la alta dirección, hay un 15% – 16% y bajando. Incluso en instituciones sin fines de lucro, un mundo que a veces suponemos gobernado por mujeres por esto de la empatía femenina, sólo llegan al 20%.

¿Por qué? Lo que muestran los datos: las mujeres subestiman sistemáticamente su capacidad. Si uno examina a hombres y mujeres y se les pregunta algo totalmente objetivo como el promedio de calificaciones, los hombres se equivocan sobrestimando y las mujeres se equivocan subestimando.

Aún más importante: los hombres se atribuyeron el éxito a sí mismos y las mujeres lo atribuyeron a factores externos. Si uno le pregunta a un hombre por qué hizo un buen trabajo dirá: “Porque soy genial. Es obvio.” Si uno le pregunta lo mismo a una mujer dirá que alguien le ayudó, que tuvo suerte, que trabajó realmente mucho.

Nadie consigue una oficina importante sentándose a un lado y no en la mesa de negociación. Y nadie consigue un ascenso si no piensa que se merece el éxito, tenga el sexo que tenga. Si hay que educar la idea de que no eres inferior porque efectivamente no lo eres, no tiene caso alguno ponerte la pata encima.

En realidad hay incluso investigaciones que respaldan la idea de que las mujeres dicen “lo siento” más a menudo que los hombres. Dos estudios realizados por la Universidad de Waterloo en Ontario (publicados en la revista Psychological Science en 2010) encontraron que aunque los hombres están tan dispuestos como las mujeres a disculparse, tienen un umbral más alto para sentir que necesitan hacerlo.

Las mujeres, más a menudo que los hombres, tienden a disculparse porque sienten el deseo de parecer más agradables (Avital Norman Nathman, editora de la antología de la maternidad “The Good Mother Myth: Redefining Motherhood to Fit Reality”).

¿Nos han culturalmente castrado para ser dóciles? ¿Es malo ser poco agresiva? No estoy de acuerdo.

“Hay estereotipos negativos que vienen con el hecho de ser una mujer fuerte en el trabajo (arpía, fiera, bruja, etc. …) y un “lo siento” aquí o allá puede suavizar nuestra imagen percibida”, dice Norman Nathman, quien también dirige un blog llamado “The Mamafesto”.

Doctora Louann Brizendine: hasta la octava semana de vida, todos los fetos tienen circuitos cerebrales de tipo femenino pero, más adelante, esos circuitos cerebrales de los hombres pasan a ser masculinos y se producen diferencias en el tamaño de algunas zonas cerebrales en ambos sexos.

En el cerebro masculino las zonas destinadas a la actividad sexual o a la agresividad son mayores, mientras que en el cerebro femenino destacarían las zonas destinadas a escuchar y a la empatía. Los hombres tienen en sus organismos 20 veces más testosterona . De ahí que su sistema nervioso se exprese en actitudes más agresivas y dominantes.

También el sistema de la serotonina del cerebro difiere entre los hombres y las mujeres (universidad médica Sueca Karolinska Institutet ) las mujeres tienen niveles inferiores de la proteína que transporta la serotonina nuevamente dentro de las células nerviosas por lo que tienen menos potencial para llegar al júbilo.

Además, el tamaño del cerebro también en ellos tiende a ser un poco más grande. Eso no significa que sean más inteligentes, necesitan más espacio porque su información se ordena peor y por el recubrimiento muscular. El cerebro masculino separa la información en grupos o segmentos que no están necesariamente relacionados (desde las emociones a las relaciones personales, hasta contenido profesional) y tienen que buscar los estímulos por secciones. Dicho de otra manera no sienten o piensan dos cosas a la vez de manera continua. En el femenino, todo se enlaza como un sistema. Por eso las féminas tienden a ser holísticas.

Para el holismo, las propiedades, deben ser analizados en su conjunto y no solo a través de las partes que los componen. Pero aún consideradas éstas separadamente, analiza y observa el sistema como un todo integrado y global que en definitiva determina cómo se comportan las partes, mientras que un mero análisis de éstas no puede explicar por completo el funcionamiento del todo.

El holismo es básico para la empatía. Mientras un hombre con una cara triste sólo ve una cara triste y no puede ni empezar a su poner el porqué y de hecho pocas veces se le ocurre la intención de suponerlo, ellas generan toda una película de vida, en base a movimientos, gestos faciales, palabras concretas, atuendos y entorno.

En otras palabras, pedirle al chico que sepa por qué estás enfadada es, para algunos, pedirle demasiado truco, suerte tienes si se da cuenta de que estás enfadada. Algo similar ocurre cuando le pides a una mujer que no sea tan negativa. El cerebro femenino está mucho tiempo al día trabajando en todas las probabilidades del desastre. No todas por supuesto.

¿Esto está mal? No, es biológicamente lo correcto.

(Larkin, Judith E. (2003) Gender and risk in public performance Sex Roles: A Journal of Research) Los hombres son más proclives a la toma de decisiones de riesgo porque biológicamente hablando, su vida vale menos. Las mujeres están preparadas para percibir más riesgo y tener más ansiedad como forma de asegurar la supervivencia de su descendencia.

En otras palabras, no somos más tristes, tendentes a sentir ansiedad, preocupadas o menos agresivas por que la cultura nos ha hecho así. No, somos así desde antes de que la cultura estuviera en proyecto.

A todo esto, no quiere decir que como somos así, en esto de llegar al éxito estamos condenadas. Como dice Ayn Rand, uno tiene que luchar por lo que quiere.

Cuando mi perro se escapaba cuando yo era pequeña, mi padre siempre corría detrás de él. Un perro siempre correrá más rápido que un hombre. Los galgos que son los más rápidos van a 60 kilómetros por hora, el record humano está sólo a 40. Aún así, mi padre lo pillaba la mayoría de veces porque como mi perro es menos inteligente, tendía a meterse en callejones sin salida. Yo corro más lento que los dos pero no suelo pedir ayuda a otros para que me traigan al perro, y por supuesto jamás lo persigo. Yo sé que si dejo de perseguirlo y me tiro al suelo, el perro viene hacia mi. Los galgos entienden la carrera como una invitación a jugar, a más lo persigues más rápido él corre, además si no logras pillarlo, con el tiempo pierdes el liderazgo. Siempre me he sentado en la acera y él viene. O juegas con mis normas o no juego, porque el juego tiene que incluir la posibilidad que yo gane, por eso no juego a fútbol americano y lidero a mi manera.

¿Es la empatía femenina una debilidad? Pues depende. Es tan incómodo como puede ser un hombre con exceso de testosterona. Puede limitarte y dejarte en situaciones ridículas si dejas que lo haga. Yo soy extremadamente empática y siento culpa a menudo. Me he sentido culpable muchas veces por ejemplo por no acompañar a una pareja a un sitio al que no me apetecía ir sólo porque yo puedo leer en su cara e incluso me parece poder escuchar el “crac” de cuando a un niño le rompen la ilusión. Y sin embargo no cedo a la sensación. No lo hago porque sé que si no expreso lo que quiero una y otra vez, a parte de estar fingiendo cosa que no es justo, se esperará en el futuro una aceptación siempre por defecto.

Por el contrario, me permito disculparme a menudo. Soy de esas que acompañan cada negativa con un “lo siento”. Me suelen decir que lo hago demasiado y me da igual. Me gusta mi amabilidad, son mis disculpas y las digo cuanto quiera. Ahora, es un error confundir amabilidad con bondad, se puede decir “lo siento” antes y después de herirte brutalmente.

¿A todo esto, la igualdad es una cosa de género?

Tampoco lo creo. En esto también soy un poco humanista. Para mi esta guerra de géneros llega tarde. La igualdad ya es una cosa un poquito más complicada que tu aparato reproductor, probar a qué sabe tu regla para descubrir tu sexualidad o poder ponerte la falda más corta del barrio sin que te digan nada.

El humanismo, en el sentido amplio, significa valorar al ser humano y la condición humana. En este sentido, está relacionado con la generosidad, la compasión y la preocupación por la valoración de los atributos y las relaciones. Se trata de una doctrina antropocéntrica. La organización social, debe desarrollarse a partir del bienestar humano. Esta corriente se opone al teocentrismo y apoya la individualidad y a la ciencia.

Hoy en día se ha descubierto que hay mujeres más mujeres que otras. Que nadie se ofenda, pero la ciencia lo dice. La testosterona hace que las mujeres tengan comportamiento típicos masculinos y hay mujeres con más que otras. Pasa lo mismo con los hombres y las hormonas.

En pleno siglo XXI es tiempo de aceptar algo más que que las mujeres tienen la misma capacidad que los hombres. Todos tenemos la misma capacidad, gays, lesbianas, transexuales… es tiempo de aceptar que cada uno esté tan lejos o cerca de la línea de su género cuanto quiera. El compost de ADN te ha hecho de una manera, define cómo te comportas, lo que te gusta y cómo piensas y nadie tiene que pensarte en “desventaja” por ello. Hay veces que lo que te gusta difiere del aparato que te tocó y punto, tienen que aceptarte con ello. Esa es toda la cultura que hay que promover. El mans vs womans no lleva a ninguna parte. Las personas son todas distintas y ser distinto no es ser inferior, es cuanto mucho, tener las fortalezas ordenadas de otra manera.

Es verdad que hoy día un par de tacones altos en una sala llena de zapatos planos de suela gruesa llevan todo el peso de ser una novedad, pero tal y como yo lo veo, las mujeres tienen la capacidad suficiente para idear una estrategia que use esa novedad como un arma de impacto. Las mujeres no necesitan defensa y los hombres no tienen por qué disculparse por haber nacido hombres. Basta y sobra con que acepten que yo juego con mi sistema, y si tenemos el mismo marcador, puedo llegar igual de lejos

¿Que hay hombres gilipollas que ponen el grito en el cielo por unas bragas lavadas a mano en el baño? Los hay. Los hay que merecen la totalidad del mérito de su tontería sin poder echarle la culpa a todo su colectivo.




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