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Qué se aprende escribiendo 1600 cartas

Jonathan Denney

Durante todo mayo, he escrito una carta personal y única a todos y cada uno de mis 1657 suscriptores como especie de celebración por la cifra. Aparte de terminar exhausta y conocer a muchas personas nuevas “cara a cara”, aprendí unas cuentas cosas interesantes sobre “la imagen on-line” que tiene la gente y básicamente he venido a contarlo porque aunque sea casi una serie de ideas inconexas en base a respuestas y feedback posterior, pueden ser de ayuda a todos esos que quieren escribir en la red algún día o ya lo hacen.

El mensaje para uno es más fuerte que el mensaje para cientos.

A no ser que seas un medio digital, tipo periódico/revista luchando para vender tu infoproducto o te dediques a tutoriales y reseñas moneterizadas con esa publicidad fea que ya no da nada desde el portentoso nacimiento de AdBlock, el tráfico no te sirve de nada. Para obtener público real, da más resultado concentrarse en la calidad que en el público. Hacer cosas y hacerlas bien, no preocuparse en a dónde van.

El SEO, el marketing de contenidos, el tráfico genérico de Google y el autobombo están muertos. Resultan asquerosos, de hecho. La gente no te recordará por ser viral a base de acoso, te recordará por cómo eres si es que llegas a ser viral y cómo conectas con ellos después de serlo.

A la gente le ha gustado que los recuerde, la mayoría se ha sentido satisfecha con el trato cercano y con que crease algo exclusivo para ellos, sin esperar nada a cambio. El comercial debe existir pero no es alguien cuya actitud se admire o respete. Soy mi reputación y en cada carta la he defendido a muerte. enter image description here

Olvida las visitas.

Para el bloguer personal, cuantas visitas tenga sólo puede ser un alimento para su ego y los comentarios un entretenimiento para el domingo por la tarde. Por lo demás, lo único que da la guerra por ser leído son todo dolores de cabeza, pagos extra al servidor y penita ajena. Los comentarios no sirven para conectar, los lectores a los que le importo como persona me contactan por correo. He recibido cientos de correos así que no necesito ni quiero miles de comentarios.

Un escritor personal en este siglo ya sólo puede ser dos cosas, un modelo o una marca. Una marca pertenece a quien la consume, jamás a quien la gestiona y desgraciadamente, el público no tiene ni pajolera idea de lo que realmente quiere. Si te haces una marca, tratarás de satisfacer el el vaivén de un mercado confuso. Si haces de tu personalidad un modelo será imperfecto y a veces no satisfará a todos, pero será real y estático. Esta es mi isla, el lector como el amor, viene y va.

Les da igual el medio, les importa el formato.

enter image description here A tus lectores les da igual el medio si de verdad les gustas tú, pero a más cercano y real sea el formato en el que hablas, más les agrada. Si la gente te da atención cercana te tiene aprecio. Mis newsletters se abren en un 70% de los casos en promedios desde lo 2 minutos a la hora y media, fundamentalmente en smartphones. Esto pasa aún si lo mando un lunes a las 7 de la mañana. Correspondo esa importancia escribiendo sólo para ti, y siendo tu opinión la que me importa.

Se la misma persona cuando no hablas en público.

Eres quién eres cuando nadie te mira.

Todos hemos presenciado esos bloguers que empezaron como gente amable y chachi y en cuanto pasaron de las mil visitas al mes, empezaron a contestar como un robot. No hagas esto, se consistente o quedas como un fraude. Yo no cometí el error de mostrarme más amable de lo que soy, pero si lo has hecho por lo menos sostente siendo la misma persona. Tras las cartas mandé una encuesta de satisfacción, una aplastante mayoría, se ha sentido mucho más cuidada, de importancia para mi y atendida, cuando les escribo directamente a sus correos que cuando publico para todo el mundo. También una buena cantidad ha mencionado que parezco más afable hablando personalmente, pero aún así se nota que soy la misma persona que trata sus artículos como “una cosa seria”.

No te las des de periódico. Aporta cosas importantes.

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Un blog personal no puede competir con la temporalidad de la información, ni debería. Las personas no me leen por lo que escribí en el 2012, por suerte. Ni siquiera a mi me gusta la calidad de lo que escribía entonces. Mejoré, ahora es una losa que me produce culpa y cada vez que debo de repasar los archivos borro unos pocos.

Tampoco puedes escribir algo brillante cada jueves “de tu temática” sin repetirte de la misma forma que yo no pude sacar en un mes 1654 ideas geniales brillantes e inéditas. A veces dije las mismas cosas con otras palabras o recomendé el mismo libro dos veces porque a las 150 más adelante, ya no recordaba si lo había dicho o no.

En cuanto a ser un “periódico personal”, pues depende de ti. Hay pocas probabilidades de que yo, dicho esto como lector, me interese por lo que haces en tu vida, si no me aporta ningún dato que pueda usar en mi propio mejoramiento personal. A la gente le atrae el contenido interesante por largos periodos y el fanatismo por cortos. Dicho de otra manera, me puede importar tu proyecto, una o dos veces, pero a la larga si no me aportan nada, la “inspiración” que puedas producir con historias de tu vida, se apaga.

Cómo afrontas los errores, no la ausencia de estos.

Durante las cartas cometí un sólo fallo. Una de las que estaba redactando de despedida, no seleccioné el segmento de una sola persona y se las mandé a todos. Durante los siguientes 5 minutos recibí 132 respuestas con variantes del mensaje que me había equivocado de persona y que por favor no los eliminara de mi lista. El primer impulso era, como usé para comentar en las cartas siguientes, empezar a cavar un hueco y no parar hasta llegar a Australia. Pero seguí, reconocí el error sin exceso de excusas y simplemente completé lo que había prometido. Después sólo resulto servir como buena entradilla en tema y para que mucha gente manifestara que, el hecho de que cometiera el error tuvo hasta gracia y además me hacía parecer más humana y normal.

Ten claro lo que eres y cuanto expandirte.

La tentación principal es escribir de todo lo que te suscitan como tema a fin de satisfacer la mayor demanda posible, pero soy una sola persona y mi temática es también muy pequeña aunque no lo parezca. Minimal Coin pertenece a un micro-nicho llamado “brain food” de los que hay unos pocos ejemplares que yo conozca, todos ingleses. Es una intersección entre muchas ramas (minimalismo, productividad, mejoramiento personal, literatura…), que precisa quedarte en el centro a pesar de que a veces no sea comprendido. Estoy cómoda aquí, es lo que me gusta y lo que se me da bien. Frecuentemente me piden que escriba de cosas que escapan mucho de lo que sé o me interesa, si quieres más publico tal vez sea recomendable adaptarte, no lo he probado, pero yo no lo recomiendo. Uno gana credibilidad a cada vez que no se las da de listo y nadie sabe de todo.

Los newsletter son más cómodos, lo público ha de ser atemporal.

Escribir por correo tiene ventajas más allá de la fidelización:

  • Escribes directamente para una persona que por defecto quiere leer lo que tienes para decir.
  • No tendrás que enfrentar ese escrito nunca más, tendrá su momento y luego no será un cadáver eternamente abandonado en los archivos.
  • Publicando no se aprende nada. El que sale con material es el lector. Te subes al atril y expones, hablando con personas se logra retro-alimentación. Yo tengo cosas que aprender todavía y hay mucha gente ahí fuera que espero pueda y quiera enseñarmelas.
  • No requiere participar en esta carrera de lograr que te lean, respetando las etiquetas de una publicación. En las cartas uno no tiene porqué escribir de una determinada manera y por eso puede ser más creativo.

No recomiendo que dejes de publicar, en absoluto. Pero la experiencia me ha servido para radicalizar aún más mi opinión respecto a que trabajar el trato directo es mucho más efectivo y que si lo que vas a decir no es un aporte atemporal, es mejor que no lo publiques. Díselo a los que por defecto quieren saber sobre ti y limita lo público a tu contenido relevante.

Conclusión.

1600 cartas es mucho, muchísimo trabajo. Me ha gustado y no me arrepiento. Me gustan las excentricidades y tomarlas en serio, pero he terminado por una mezcla de convicción y cabezonería.

En retrospectiva, no recomiendo a nadie con más de 500 lectores fijos ni menos de 100, que lo haga.

En primer caso va a terminar quemado, en el segundo seguramente no obtenga nada en claro ni tenga un impacto. No obstante, sí recomiendo que encuentres la manera de hacer el trato con quienes te leen lo más cercano y real posible, porque esos son los que importan. También que te centres en lo que eres y lo que se te da, no imites, expandas más de lo que sabes, ni sigas la masa. Comete fallos y cambia de opinión, pero no des excusas cuando ocurra (tus amigos no las necesitan y tus enemigos no las entienden).

En cuanto a si debes ser escritor o no; supongo que debería haber empezado por aquí. Depende, si no te apetece de corazón mejor no lo hagas, es muy cansado y se cobra poco.




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